Es el reflejo de un espejo vació, o el suspiro de un recuerdo olvidado... Son las lagrimas que nunca lloré por tu ausencia, o las canciones que dejé de tararear aquella tarde de abril...
Que mas puede pedir un poeta ya que la noche triste le da todo. Un beso en la obscuridad acompañado de vino tinto, sabor de pasiones, ideas incompletas...
domingo, 2 de octubre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
Jaboncito de Hotel.
Adelgazado, ya casi trasparente
vaticina en la palma de la mano
los sederos del día.
Me iré antes que él, y su perfume
no tocará la piel del otro cuerpo
sucesor de mi espacio.
Te doy las gracias
por hacerme mirar mejor plantado
el árbol que sostiene a la mañana
o por abrir con tu mejor frescura
las faldas de la noche.
Breve como el amor, insuficiente,
te juntaras con otros
pequeños restos de lo que fuiste
y seguirás corriendo bajo el agua,
pero no serás más tú,
ni tú más de mí.
Vicente Quirarte.
domingo, 28 de agosto de 2011
Incendio en Planet Caravan
Noches nubladas de ensueño; Viajo entre humo de ideas.
Mundos etéreos se dividen en cada aspirar, nuevas filosofías renacen entre ecos de colores.
Bailan religiones paganas en sonido de los tambores y ciudades enteras se crean para ser destruidas al instante.
Ritmos asonantes palpitan en mis oídos, creando realidades paralelas, dejando ver lo que es: Esencia.
Vida entre suspiros y delirios citadinos. Karmas olvidados y pupilas dilatadas.
Me quemo…
domingo, 21 de agosto de 2011
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| Malcolm Liepke |
"...Noche tras noche lo mismo, hasta que una mañana desperté sabiendo que esa ensoñación me enfrentaba al entendimiento de las cosas divinas. Comprendí que debía soltar las ataduras de los sentidos deshacerme de la prisión carnal de la materia para alcanzar el gran anhelo. Hube de morir para que mi alma descifrara lo que en tu cuerpo esta escrito."
Giordano Bruno.
jueves, 18 de agosto de 2011
domingo, 31 de julio de 2011
Sueños en New York
¿Puede un lugar adentrarte a una realidad que tú solo construiste en mentiras? Son de esas preguntas que a veces me hago y que por mi torpeza no me puedo responder.
Hoy llegue a mi casa como cualquier otro día, salude a mi portero con el mismo cinismo que él me recibe cada vez que cruzo por esa desgastada puerta. Subí las escaleras; me encontré a mi vecina hablando nuevamente con su gato, eso que por ninguna razón escapa todas las noches para regresar por la mañana apestando a callejón y pasiones noctambulas.
Entro a mi casa, esta vacía… hoy terminare de empacar la última caja para la mudanza. Hace un mes decidí mudarme de este inusual apartamento. Conocí a un bello hombre y por alguna motivo me convenció de vivir juntos en una casa afuera de la ciudad.
… Me pregunto todas las noches: ¿No sé si sea buena idea? ¿Por qué lo hice? Pero al no saberme responder me levanto de esa cama para dirigirme directamente hacia la cocina por una taza de café ya que es lo único que logra calmar mis ansias. Por algún motivo siempre me detengo en ese buró negro a observar el altero de libros que algún día terminare de leer; tomo el primero que veo… “El Amor las Mujeres y la Muerte” de Schopenhauer. Me siento en la ventana, y medio desnuda, con un cigarro en mano, una taza de café a medio terminar y un libro ojeado vuelvo a retomar mis cuestiones existenciales ...
Tomo esa última caja de recuerdos para amontonarla con las otras, camino hacia el teléfono, observo que hay tres llamadas de él. Realmente no deseo hablar con nadie… ¿no sé porque dudo? Si la noche en la que hicimos el amor por primera vez supe que él era el hombre de mi vida.
Podría decir que él es perfecto. Todo un personaje intelectual. Su nombre es Paul: alto, delgado, con un porte español que derretiría a cual cortesana y un sensual Lucky Strike en su mano derecha…
Vuelve a sonar el teléfono, ya es la cuarta vez en diez minutos y sigo sin contestar. Huyo hacia mi mesa preferida, prendo un cigarro y observo a mí alrededor. Tomo el teléfono y llamo a Paul, él contesta con su voz ronca, quemada de alcohol, tabaco y noches en vela, de amores y guerras, de emociones y aventuras... me pregunta el porqué de mi indiferencia. Yo callo como cuando el viento roza mis mejillas y me hace recordar mi niñez.... Tardo segundos en contestar para poder decirle: “Te amo, Paul. Adiós...”.
sábado, 30 de julio de 2011
La leyenda del cuerpo
por Aurora Luque
Reconstruir un cuerpo
fragante en la memoria:
ingresa en el recuerdo semidiós
y en el olvido, viento.
El tacto: narraciones
de una teogonía suficiente:
ninfas en la saliva, los mensajes
de iris en la sangre, el asediar
de amazonas, cuantas alegorías
quisiéramos del fuego, la conciencia
suprema de la piel.
El cuerpo amado nunca
es solamente un cuerpo.
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