Que mas puede pedir un poeta ya que la noche triste le da todo. Un beso en la obscuridad acompañado de vino tinto, sabor de pasiones, ideas incompletas...

domingo, 18 de noviembre de 2012

Y después del tiempo, Amor, que tenemos? el amor, solo el amor...

Sentir que ni si quiera siento, saber que al estar con él no entiendo mis convicciones y por lo tanto me vuelvo caotica. Fácil me ha de resultar, pero no puedo, incluso saber que no es mi camino me hace seguir dando pasos de inercia, y continuar, y decir adiós,  porque el comienzo ha terminado y nada de mi que fue real volverá,  ya que no entiendo que ha vuelto.


Ha sido Jamás . . . 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Pasa el Lunes


Pasa el lunes y pasa el martes
y pasa el miércoles y el jueves y el viernes
y el sábado y el domingo,
y otra vez el lunes y el martes
y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere
dormir,
la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón
aturdido,
la vida pasando como estas palabras.

Lunes, martes, miércoles,
enero, febrero, diciembre, otro año, otro año, otra vida.
La vida yéndose sin sentido, entre la borrachera y la conciencia,
entre la lujuria y el remordimiento y el cansancio.

Encontrarse, de pronto, con las manos vacías,
con el corazón vacío,
con la memoria como una ventana hacia la oscuridad,
y preguntarse: ¿qué hice?, ¿qué fui?, ¿en donde estuve?
Sombra perdida entre las sombras,
¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?

Nadie puede vivir de cara a la verdad
sin caer enfermo o dolerse hasta los huesos.
Porque la verdad es que somos débiles y miserables
y necesitamos amar, ampararnos, esperar, creer y
afirmar.
No podemos vivir a la intemperie
en el solo minuto que nos es dado.

¡Qué hermosa palabra "Dios", larga
y útil al miedo, salvadora!
Aprendemos a cerrar los labios del corazón
cuando quiera decirla,
y enseñémosle a vivir en su sangre,
a revolcarse en su sangre limitada.

No hay más que esta ternura que siento hacia ti,
engañado,
porque algún día vas a abrir los ojos
y mirarás tus ojos cerrados para siempre.
No hay más que esta ternura de mí mismo
que estoy abierto como un árbol,
plantado como un árbol, recorriéndolo todo.

He aquí la verdad: hacer las máscaras,
recitar las voces, elaborar los sueños,
ponerse el rostro del enamorado,
la cara del que sufre,
la faz del que sonríe,
el día lunes, y el martes, y el mes de marzo
y el año de la solidaridad humana,
y comer a las horas lo mejor que se pueda,
y dormir y ayuntar,
y seguirse entrenando ocultamente para el evento final
del que no habrá testigos.

Jaime  Sabines. 

domingo, 19 de agosto de 2012

A un diente de león.

Comenzar mis textos siempre ha sido una de las cosas que mas me ha frustrado desde que tengo memoria, quizás sea que rondan tantas ideas en mi cabeza que al momento de ordenar una en particular, todas corren lejos, hacia las montañas donde nadie las pueda ver, para perderse entre los arbustos y así no saber de ellas jamas. No culpo a mi exceso de ingenuidad, ni a mi inexperiencia, ni mucho menos a esa vocesita que habla todo el tiempo, y que en ocasiones grita; grita tan fuerte que hace olvidar todo suceso de aquellos días.
Recordar los avismos benditos para a aclarar las llamas de tu voz, que en mis ocasos dejaron de predicar inciertos, tantos que mis dolencias llegan a tal nivel que incluso sufro por no sufrir, muero ante la idea de que tan solo existe un destino mucho mas sagrado que el nuestro, pero incluso al pensar todo aquello sigue dando vueltas en mi memoria esa palabra que no vale ni un cigarrillo: renacer. 
Qué debería entender si con tan solo leer lo anterior mi piel se torna color azul, da vueltas y vomita cuanta lealtad le haya sido encomendada. Puede que no soporte tanto cinismo de tu parte, pero incluso un eunuco toleraría tal desacato, por su parte él te besaría, te diría lo mucho que te ama, y asi recobraría su libertad. Entiende amor, no existe mariposa mas bella que la que comprenda su propio destino, porque no es fácil sentir. Ni las hojas, ni el vapor me dejaran mentir, es a ti al que amo, mucho más que la primera vez que sentí lo que no debería haber sentido, mucho más que el mismo fin del universo. Prestar atención y decir que nada pasó es como borrar con Ron el "te quiero" gravado en música, el suspiro dejado en paranoia o la nítida hendidura de un dulce beso inmoral. Todo cuanto yo haya vivido, todo eso existe porque quisiste que así lo fuera: el árbol, la luna, esa manzana, tu recamara, el viento, aquel pequeño gusano, tu espera, que dejó de besar mis ojos una noche en que el frió dio más que las chispas de millones de luciérnagas y saltamontes que vacilaban con cada mirada no dada por nuestros egos. Aun así lo digo, y no lo dejaré de hacer, porque más que dentro de mi está la incierta dignidad de creer en que nada es incongruencia y que la ilusión de saber aquello a lo que debo callar me mata como muere un sentido al ser sometido a las heladas olas de un orgasmo que no dice nada. 


lunes, 30 de julio de 2012

Precious Little


All the gold and silver
can measure up my love for you
its so material
precious little you given me
precious little you got to say
precious time is what you'vetaken
wish I could find you again.
what can it get me to stand by you
precious little I got to show for it
me as the faucet you as the drain
precious little I got to know'for it.
I gave you a wristwatch you
wouldn't even give me the time of day
you gave me a memory a memory
is what you are to me
times passing I got no time
to look back and you know it
but I got to cause you're there
and I'm here so blue
and gold and silver
but I got to and I do
I laugh til I'm sick
til I vomil til I spit
till I piss til I shit
till I puke up everything
I got which is
precious little is what you are to me
precious little is what you are
I don't think of you much
I got little to say still
I wish I could find you and give
you my precious little
all the gold and silver

Patti Smith


viernes, 22 de junio de 2012

La boîte à musique

Hace tanto que no escribo, tanto como para que el alma calle cuando el mundo grita.


Son los ojos del que no ve.

miércoles, 6 de junio de 2012

Las Flores Con Limón


De qué sirve tanta moralidad en mis acciones si al final siguen valiendo lo mismo para tu mente retorcida en orgullo y apego? quizás debas entender que el punto no es la persona, sino la actitud con la que eres tratado por dicho individuo. Me es arrogante saber que te importa mas un instante elocuente que aquel tren de recuerdos en el que solíamos estar, probablemente ni lo recuerdas por tanta hiel que escurre de ti. Me inquieta no poder entender, y mas aún, no poder ayudarte, quizás ya lo intenté hacer hace tiempo pero aun desconozco los motivos por los cuales no funciono. Perdona viejo amigo, si mis verdaderas mentiras dejaron de sucumbir mis acciones; perdona por no entender las convicciones a las que estas sujeto... Te pido perdón por no hacer lo que me pides, lo hago para que entiendas que no pertenezco a ningún lugar, ni siquiera a esta realidad, a tu realidad.

miércoles, 23 de mayo de 2012

El cataclismo de Damocles

Por Gabriel García Márquez

Conferencia de Ixtapa. México, 1986.

Gabriel García Márquez pronunció el siguiente discurso el 6 de agosto de 1986, en el aniversario 41 de la bomba de Iroshima.


Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes, y cuyos pájaros no encontrarán el cielo. Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo, y la era del rock y de los corazones transplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna, sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.

Señores presidentes, señores primeros ministros, amigas, amigos:

Esto no es un mal plagio del delirio de Juan en su destierro de Patmos, sino la visión anticipada de un desastre cósmico que puede suceder en este mismo instante: la explosión -dirigida o accidental- de sólo una parte mínima del arsenal nuclear que duerme con un ojo y vela con el otro en las santabárbaras de las grandes potencias.

Así es: hoy, 6 de agosto de 1986, existen en el mundo más de 50.000 ojivas nucleares emplazadas. En términos caseros, esto quiere decir que cada ser humano, sin excluir a los niños, está sentado en un barril con unas cuatro toneladas de dinamita, cuya explosión total puede eliminar 12 veces todo rastro de vida en la Tierra. La potencia de aniquilación de esta amenaza colosal, que pende sobre nuestras cabezas como un cataclismo de Damocles, plantea la posibilidad teórica de inutilizar cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol, y de influir en el equilibrio del Sistema Solar. Ninguna ciencia, ningún arte, ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces como la industria nuclear desde su origen, hace 41 años, ni ninguna otra creación del ingenio humano ha tenido nunca tanto poder de determinación sobre el destino del mundo.

El único consuelo de estas simplificaciones terroríficas -si de algo nos sirven-, es comprobar que la preservación de la vida humana en la Tierra sigue siendo todavía más barata que la peste nuclear. Pues con el sólo hecho de existir, el tremendo Apocalipsis cautivo en los silos de muerte de los países más ricos está malbaratando las posibilidades de una vida mejor para todos.

En la asistencia infantil, por ejemplo, esto es una verdad de aritmética primaria. La UNICEF calculó en 1981 un programa para resolver los problemas esenciales de los 500 millones de niños más pobres del mundo, incluidas sus madres. Comprendía la asistencia sanitaria de base, la educación elemental, la mejora de las condiciones higiénicas, del abastecimiento de agua potable y de la alimentación. Todo esto parecía un sueño imposible de 100.000 millones de dólares. Sin embargo, ese es apenas el costo de 100 bombarderos estratégicos B-1B, y de menos de 7.000 cohetes Crucero, en cuya producción ha de invertir el gobierno de los Estados Unidos 21.200 millones de dólares.

En la salud, por ejemplo: con el costo de 10 portaviones nucleares Nimitz, de los 15 que van a fabricar los Estados Unidos antes del año 2000, podría realizarse un programa preventivo que protegiera en esos mismos 14 años a más de 1.000 millones de personas contra el paludismo, y evitara la muerte -sólo en África- de más de 14 millones de niños.

En la alimentación, por ejemplo: el año pasado había en el mundo, según cálculos de la FAO, unos 565 millones de personas con hambre. Su promedio calórico indispensable habría costado menos de 149 cohetes MX, de los 223 que serán emplazados en Europa Occidental. Con 27 de ellos podrían comprarse los equipos agrícolas necesarios para que los países pobres adquieran la suficiencia alimentaría en los próximos cuatro años. Ese programa, además, no alcanzaría a costar ni la novena parte del presupuesto militar soviético de 1982.

En la educación, por ejemplo: con sólo dos submarinos atómicos tridente, de los 25 que planea fabricar el gobierno actual de los Estados Unidos, o con una cantidad similar de los submarinos Typhoon que está construyendo la Unión Soviética, podría intentarse por fin la fantasía de la alfabetización mundial. Por otra parte, la construcción de las escuelas y la calificación de los maestros que harán falta al Tercer Mundo para atender las demandas adicionales de la educación en los 10 años por venir, podrían pagarse con el costo de 245 cohetes Tridente II, y aún quedarían sobrando 419 cohetes para el mismo incremento de la educación en los 15 años siguientes.

Puede decirse, por último, que la cancelación de la deuda externa de todo el Tercer Mundo, y su recuperación económica durante 10 años, costaría poco más de la sexta parte de los gastos militares del mundo en ese mismo tiempo. Con todo, frente a este despilfarro económico descomunal, es todavía más inquietante y doloroso el despilfarro humano: la industria de la guerra mantiene en cautiverio al más grande contingente de sabios jamás reunido para empresa alguna en la historia de la humanidad. Gente nuestra, cuyo sitio natural no es allá sino aquí, en esta mesa, y cuya liberación es indispensable para que nos ayuden a crear, en el ámbito de la educación y la justicia, lo único que puede salvarnos de la barbarie: una cultura de la paz.

A pesar de estas certidumbres dramáticas, la carrera de las armas no se concede un instante de tregua. Ahora, mientras almorzamos, se construyó una nueva ojiva nuclear. Mañana, cuando despertemos, habrá nueve más en los guadarneses de muerte del hemisferio de los ricos. Con lo que costará una sola alcanzaría -aunque sólo fuera por un domingo de otoño- para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara.

Un gran novelista de nuestro tiempo se preguntó alguna vez si la Tierra no será el infierno de otros planetas. Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria, dejada de la mano de sus dioses en el último suburbio de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente de que es el único sitio del Sistema Solar donde se ha dado la prodigiosa aventura de la vida, nos arrastra sin piedad a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas va en sentido contrario de la inteligencia.

Y no sólo de la inteligencia humana, sino de la inteligencia misma de la naturaleza, cuya finalidad escapa inclusive a la clarividencia de la poesía. Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos a diferencia del bisabuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor. No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso milenario tan dispendioso y colosal, pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón. Para tratar de impedir que eso ocurra estamos aquí, sumando nuestras voces a las innumerables que claman por un mundo sin armas y una paz con justicia. Pero aún si ocurre -y más aún si ocurre-, no será del todo inútil que estemos aquí. Dentro de millones de millones de milenios después de la explosión, una salamandra triunfal que habrá vuelto a recorrer la escala completa de las especies, será quizás coronada como la mujer más hermosa de la nueva creación. De nosotros depende, hombres y mujeres de ciencia, hombres y mujeres de las artes y las letras, hombres y mujeres de la inteligencia y la paz, de todos nosotros depende que los invitados a esa coronación quimérica no vayan a su fiesta con nuestros mismos terrores de hoy. Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria, capaz de sobrevivir al diluvio atómico. Una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad de entonces sepa por nosotros lo que no han de contarle las cucarachas: que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y hasta fuimos capaces de imaginarnos la felicidad. Y que sepa y haga saber para todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre, y cuán sordos se hicieron a nuestros clamores de paz para que esta fuera la mejor de las vidas posibles, y con qué inventos tan bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del Universo.